PreguntasFrecuentes


Es una delgada película con claridad óptica de múltiples capas. Está recubierta por pulverización con metales duraderos tales como titanio, acero inoxidable, cobre, oro, plata, cromo, aluminio y otras aleaciones. Las diversas cominaciones de metales dan distintas capacidades de rendimiento. Rechazan hasta el 82% de la energía solar (infrarrojos, resplandor de la luz visible, rayos UV–ultravioleta). La lámina aporta protección adicional, tanto de los efectos perjudiciales de la radiación solar como de los efectos secundarios de la rotura de cristales, a las personas y bienes situados tras las superficies acristaladas de los edificios.

Las láminas están compuestas por un substrato de poliéster al que se aplica una capa resistente a la abrasión y rayado, en un lado, y, por el otro, se aplica una capa adhesiva con un protector que se retira en el momento de su aplicación sobre el cristal. El adhesivo utilizado es una sustancia transparente y de poca adherencia inicial, que se activa en contacto con el agua, formando una unión perfecta entre el cristal y la lámina durante la instalación. Este adhesivo establece un vínculo fuerte entre cristal y lámina, al tiempo que proporciona transparencia y longevidad a la instalación.

El tiempo de vida efectivo de la lámina variará según la propia lámina en sí, el tipo de cristal, la orientación del mismo y de la localización geográfica del edificio. La duración máxima de una lámina está entre 12 y 20 años como caso extremo. No obstante, este último valor no debe ser considerado como el estandard de vida de la lámina. Todas las láminas solares de Laminotech© tanto para uso en residencias privadas como en locales tiene una garantía de 3-15 años.

Hay 4 ventajas principales que una lámina solar ofrece:
  1. Eliminar hasta el 86% del calor: Consigue ahorro energético.
  2. Eliminar hasta el 90% del reflejo del exceso de luz visible: Consigue confort óptico.
  3. Eliminar el 99% de los rayos ultravioleta: Evita la decoloración de la materia.
  4. Proporciona mayor seguridad al cristal: Aguanta desde 25kg/mm2.

El primer paso es despejar la zona de la ventana para la instalación; colocando paños sobre el suelo y protegiendo o moviendo los muebles cuando sea necesario. Después, se limpia el cristal con productos de limpieza comunes. Se rasca el cristal para eliminar cualquier partícula extraña que esté adherida. El cristal debe estar siempre mojado para evitar arañarlo al rascar. Se pulveriza agua jabonosa sobre el adhesivo de la lámina para colocarla frente al cristal. Con un aplicador especial se presiona la lámina contra el cristal para eliminar el exceso de agua jabonosa. Se cortan los extremos de la lámina a la medida exacta del cristal. Se presionan los bordes con la rasqueta y se secan con un paño seco.

Una vez haya pasado el proceso de secado de 30 días, la lámina queda muy adherida al cristal. Si bien, con las herramientas adecuadas, la lámina puede ser retirada dejando intacto el cristal. La lámina que se retira del cristal no se puede volver a reutilizar.

La película de seguridad está compuesta de poliéster metalizado o transparente de excelente calidad óptica e increíblemente resistente. El producto se aplica para brindar protección contra los cristales rotos despedidos por un impacto. Cuando se rompe el vidrio debido a accidentes, desastres naturales, vandalismo o explosiones, la composición flexible de la película y el adhesivo de contacto de montaje ayudan a mantener los fragmentos de vidrio en la película. Esto reduce la posibilidad de que se produzcan lesiones corporales y daños materiales, y además retrasan la intrusión de ladrones.

Limpiar las ventanas después de la aplicación de la lámina solar no exige ningún esfuerzo adicional, tan solo se deben tener en cuenta algunas precauciones básicas:
  • Utilice un paño suave, o bien una esponja sintética no abrasiva.
  • Puede utilizar cualquier solución limpiadora, siempre que no contenga productos abrasivos.
  • Al finalizar, utilice un paño de tela para secar la ventana.
Nota: Si la lámina es exterior, no pasar la esponja o paño hasta que se haya eliminado el polvo o arena de la lámina, usando para ello abundante cantidad de agua con jabón y un escurridor de goma.

Las láminas térmicas o de baja emisividad actúan de la misma manera que el resto de láminas de control solar, pero además ofrecen el beneficio adicional de evitar la pérdida de calor en invierno. La construcción patentada de estas láminas permite que su revestimiento de metal refleje el calor del interior de nuevo hacia dentro cuando es necesario. Ayudan a reducir los costes de calefacción, especialmente en edificios comerciales. También están protegidas por una capa resistente a la abrasión (patentado) que aporta durabilidad y conserva su apariencia.

Nada evita por completo la decoloración. Las láminas especiales antidecoloración están diseñadas para ayudar a reducir las principales causas (luz ultra violeta, luz visible y calor solar), prolongando la vida de los artículos expuestos, textiles o mobiliario, de 2 a 5 veces. Por norma general, los rayos ultra-violeta (UV) representan aproximadamente el 40% de la causa; la luz visible un 25%, y el calor un 25%. El restante 10% puede ser por humedad, polución o luz interior.

Generalmente, todas las láminas (sobre todo las de más reflectancia) producen ese efecto. Las láminas juegan con el contraste de luz, donde hay más luz se produce el efecto espejo, dejando la otra cara con visibilidad. Si bien, hay que tener en cuenta que de día no se ve el interior porque hay más luz en el exterior y de noche si el interior está más iluminado ocurre lo inverso.

No se puede aplicar cualquier lámina sobre este tipo de superficie. Los plásticos y metacrilatos, con la exposición del sol, desprenden gases que afectan de forma negativa a las láminas, creando burbujas, grietas y despegándolas. Existe una gama específicamente creada para ser adherida en este tipo de material. Puedes encontrarlo en la sección de láminas para policarbonatos.

En principio, la lámina actúa correctamente. Este efecto es debido a que la lámina actúa haciendo que parte de la energía se transmita, parte se refleje y parte se absorba. En este caso, al medir la temperatura en un punto cercano al cristal, encontramos un aumento de la misma debido a la energía absorbida por la lámina, de este modo se logra que no se trasnmita al interior. La lámina absorbe la energía y evita que se transmita al interior, el resultado es menos temperatura en el interior, si bien, el cristal lo está reteniendo, por lo que, si ponemos la mano encima del cristal, notaremos más temperatura que un cristal que transmite esta energía al interior del habitáculo.