Durante los primeros días tras la instalación, es normal que aparezcan pequeñas burbujas o velos de agua bajo la lámina. Forman parte del proceso natural de secado y desaparecerán gradualmente a medida que el adhesivo termina de adherirse al cristal y la humedad se evapora.
NOTA IMPORTANTE SOBRE LA INSTALACIÓN: La instalación no se realiza en un espacio hermético, por lo que inevitablemente pueden adherirse pequeñas motas de polvo o partículas durante el proceso de aplicación. Estas pequeñas partículas deben considerarse normales.
INFORMACIÓN IMPORTANTE SOBRE SECADO Y LIMPIEZA: No tocar la lámina recién instalada ni limpiar los cristales hasta pasados 30 días.
El secado completo puede tardar hasta 6 semanas en invierno. En otras épocas del año suele ser más rápido, aunque puede variar según el tipo de lámina y las condiciones ambientales. Durante este periodo no toque ni limpie la lámina.
La humedad residual irá desapareciendo de forma progresiva hasta que la lámina quede completamente adherida al cristal.
Es normal que aparezcan pequeñas burbujas o velos de agua tras la instalación. Se deben a la humedad que queda entre la lámina y el cristal durante el proceso de colocación.
No presione, explote ni perfore estas burbujas, ya que podría dañar la lámina o dejar marcas permanentes.
Las burbujas desaparecerán por sí solas conforme la humedad se evapora y la lámina termina de adherirse al cristal.
Mantenga una ventilación normal en el espacio para favorecer el proceso natural de secado.
Si el ambiente es muy húmedo, el uso de un deshumidificador puede ayudar a reducir la humedad del ambiente.
Para conservar la lámina en buen estado y garantizar su durabilidad, siga las siguientes recomendaciones de limpieza y mantenimiento.
Durante el periodo de secado inicial no debe limpiarse la lámina. Una vez finalizado el proceso de secado y curado, la limpieza podrá realizarse siguiendo las recomendaciones indicadas a continuación.
Utilizar únicamente agua con jabón neutro o limpiadores suaves no abrasivos.
No utilizar productos que contengan amoniaco, disolventes, alcoholes fuertes ni limpiadores abrasivos, ya que pueden deteriorar el recubrimiento de la lámina y reducir su vida útil.
Se recomienda utilizar más agua que en la limpieza habitual de un cristal sin lámina.
Utilizar un paño suave, esponja sintética limpia o borreguillo limpio para aplicar el agua jabonosa.
Para retirar el agua, utilizar un escurridor de goma.
No utilizar estropajos, cuchillas, rasquetas metálicas ni cualquier otro elemento abrasivo que pueda rayar o dañar la superficie de la lámina.
Aplicar la solución jabonosa con el paño, esponja o borreguillo mediante movimientos suaves.
Retirar el exceso de agua con un escurridor de goma, evitando presionar excesivamente los bordes de la lámina.
No utilizar extensores ni pértigas de limpieza, ya que pueden engancharse en los bordes de la lámina o en la perfilería del cristal, provocando su desprendimiento o posibles daños en la superficie.
Antes de utilizar el paño, esponja o borreguillo, es importante eliminar previamente el polvo o la arenilla acumulada sobre la superficie.
Para ello, utilizar abundante agua jabonosa y el escurridor de goma, evitando arrastrar partículas que puedan rayar la lámina.
En láminas instaladas por la cara exterior del cristal, es necesario realizar al menos una limpieza a fondo cada 6 meses.
Esta limpieza evita la abrasión provocada por agentes externos como suciedad, lluvia ácida, excrementos de aves, arena o polvo.
También previene la acumulación de suciedad en los bordes de la lámina y en las posibles uniones entre paños, que son las zonas más sensibles y donde puede iniciarse el desprendimiento del material.
No utilizar objetos punzantes, rasquetas metálicas ni herramientas que puedan dañar la superficie de la lámina.
Evitar aplicar adhesivos, cintas o elementos pegados sobre la lámina que puedan deteriorar su superficie o dejar residuos permanentes.